La Bendición

Las luces se difuminan, las nubes se desvanecen ante los rayos de sol que acarician sus manos y el aroma de la mañana se tiñe de dulce. Toda la atención destila hacia sus miradas y el momento evoca un redoble de corazones. Cuando el sí lo bendice el cielo, la felicidad eterna está en cada respiración.

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